’Songs of a lost world’ es el nuevo álbum de THE CURE, y nos llega dieciséis años después de su anterior trabajo, ‘4:13 dream’ (Suretone / Geffen, 2008). He de confesar que me adentré con cierta pereza en la escucha del nuevo disco, y es que a mí THE CURE me dejaron de interesar después de los ‘80. Mi época favorita de ellos es la primera primera, esa parte oscura de verdad, con temas de pop oscuro, de corte hasta tétrico incluso, esos primeros discos que marcaron una huella imborrable en mi vida. ‘Songs of a lost world’ no me recuerda a esos discos exactamente, pero sí a ‘Disintegration’ (Fiction, 1989), que también molaba mucho. Contiene ocho temas alejados de su pop más accesible de estrofa y estribillo, en los que juegan con los desarrollos guitarreros y con unos estremecedores arreglos de cuerdas, construyendo deliciosas atmósferas siniestras que me recuerdan a discos como ‘Bloodflowers’ o el citado ‘Disintegration’. Las guitarras eléctricas se funden a la perfección con pianos y cuerdas, ampliando la épica del conjunto. En temas como “War song” o “Drone: Nodrone” incluso se atreven a coquetear con el post-metal. Es un disco muy personal, desde luego, lo que se agradece bastante. Estamos ante un gran disco de THE CURE, algo que hace tiempo no escuchaba.
Mis favoritas:
1. Endsong.
2. And nothing is forever.
3. War song.